LA GLORIA DE DIOS EN NOSOTROS.

¡Es posible caminar delante del Señor con un corazón perfecto! Dios le dijo a Abraham: “Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto” (Génesis 17:1).

David decidió en su corazón obedecer este mandamiento y dijo: “Entenderé el camino de la perfección… En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa” (Salmos 101:2).

También vemos el mandamiento del Señor de ser perfectos en el Nuevo Testamento, cuando Jesús dijo: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mateo 5:48).

La perfección no significa un corazón sin pecado, sin defectos. Después de todo, se decía que David tenía un corazón perfecto hacia Dios, sin embargo, él le fallaba al Señor con frecuencia. Su lista de pecados incluían adulterio y asesinato.

La definición básica de perfecto es: plenitud, madurez. En hebreo y griego, la definición incluye rectitud, ser sin mancha, totalmente obediente. También significa terminar lo que se inicia: un rendimiento completo.

El corazón perfecto es un corazón receptivo. Responde rápida y totalmente a los lamentos, susurros y advertencias del Señor. Este corazón dice en todo momento: “Habla, Señor, porque tu siervo oye. Muéstrame el camino y andaré en él”. Cristo se compromete con aquellos que andan delante de él con un corazón receptivo y atento.

El corazón perfecto también quiere que el Espíritu Santo venga e ilumine las partes ocultas; para exponer todo lo que sea distinto a Cristo. Este corazón clama como David: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad” (Salmos 139:23-24).

Al compartir una dulce comunión con él, él te preparará continuamente para que entres en su santa presencia como una vasija limpia y pura, creando en ti un corazón perfecto.

Updated: 4 octubre, 2019 — 11:35 pm

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